El orgullo me puede. Mejor dicho, nos puede. ¿Qué hacer en estos casos? ¿Esperar?
Pues yo espero. Espero a que me hables. Un mensaje, una llamada, algo. Nada. No hay nada. Nunca hay nada. Bueno, sí, hay un vacío creciendo en mi interior, una grieta, un agujero negro. Y yo solo quiero gritar y gritar, y tirarme de los pelos, y enviarte un mensaje. Pero no puedo, el orgullo no me deja.
El orgullo, invisible, pero sólido como una pared. Una barrera que nos divide, un campo de fuerza. El muro de Berlin. Así es nuestro orgullo. Enorme.
Y ahora la pregunta es, ¿cuándo derribaremos ese muro? Algún dia, espero. Pero rezo para que sea pronto. Que sea pronto, y el reencuentro sea perfecto. Porque yo te necesito. Nos necesito.
Hola cielo!
ResponderEliminarMe paso por tu blog para decirte que te he nominado a un premio en mi blog :)
Pásate!
Un besazo :)